XIMENEZ SPINOLA OLD HARVEST 50cl

22,95

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Descripción

Ximenez Spinola Old Harvest .

 

Siguiendo la tradición familiar de solo elaborar productos de uva Pedro Ximénez, este “blend” jerezano es el resultado de una cuidadosa mezcla entre las soleras 1918 (Pedro Ximénez de pasas) y 1964 (Pedro Ximénez de Crianza Oxidativa) siguiendo los parámetros de calidad de la casa.

 

Solera 1918: Puesto que los niveles de deshidratación natural por “soleo” son muy altos, por cada tonelada de uva fresca solamente se obtienen 300 Kg. de uva ya pasificada, que una vez en el lagar, generan unos 200 litros de auténtico mosto de pasas. Después comenzará un envejecimiento de no menos de 25 años en barrica de roble americano.
Solera 1964: Vino 100% Pedro Ximénez de crianza Oxidativa, “pieza única” en todo el marco de Jerez. Variedad blanca que se comporta “en seco” con notas muy parecidas a los “Palo Cortado” y “Olorosos” clásicos de la zona, pero con sutileza y elegancia propia de la uva que en Jerez nunca se ha embotellado con esta elaboración y envejecimiento tan marcados.
Blend: Las botas seleccionadas de ambas soleras, se ensamblan un año antes de ser embotelladas en una proporción en la que predomina ampliamente la crianza oxidativa, pero en las que las aristas del roble quedan redondeadas por el vino de pasas, siguiendo criterios de la cata sensorial, en lugar de marcar proporciones preconcebidas, con el fin de no desvirtuar el equilibrio del producto.

Vino de color ámbar oscuro, brillante, glicérico y acerado con aparente densidad. En nariz intenso con aromas de ebanistería, propios de la persistencia del roble y la oxidación. En boca pleno, rotundo, equilibrado, con un suave retrogusto de dulcedumbre natural que se disipa con un grado volátil alto propio de su vejez. En boca intenso sin ser pesado, con toques ahumados y torrefactos suaves. Sorprendentemente seco sin “tablazón” y finalmente almendrado.

 

Historia.

Durante el reinado de Carlos I de España y V de Alemania, algunos campesinos de las riberas del Rin fueron reclutados para constituir los llamados “Regimientos de Alemanes” que acompañaron al Emperador de regreso a España tras su proclamación en 1519. Al parecer entre estos soldados de fortuna se encontraba el viticultor Peter Siemens, quien trajo consigo simientes de uvas desconocidas hasta entonces en la Península Ibérica. Se trata de un fruto con grandes similitudes a las variedades “Riesling”, “Weissable” y “Elbling”, pero tras desarrollar en España sus características propias durante más de cuatrocientos años, ha llegado a no coincidir exactamente con ninguna de ellas.
Los pagos españoles donde brotaron las primeras cepas de esta nueva variedad estuvieron repartidos entre Jerez de la Frontera, Montilla, Málaga y Castilleja de Guzmán. Pero con el paso de los años fueron los viticultores de Jerez y Montilla quienes instruidos en la crianza de esta nueva variedad por sus originarios importadores, asumieron mayor protagonismo. La calidad de los vinos procedente de estas cepas fue creciendo paralelamente a la fama de su precursor, hasta que una vez popularizado su nombre, se fue deformando fonéticamente y cambiando el vocablo “Peter” por “Pedro” y “Siemens” por “Ximénez”.
Los viticultores que tuvieron la suerte de ser instruidos en el cultivo y pasificación de las uvas procedentes de esta nueva variedad, fueron transmitiendo este oficio de padres a hijos, dando continuidad a la tradición elaboradora de este singular producto, la cual se remonta la siglo XVI. Aunque hasta 1752 no existe constancia escrita de estas labores en la viña y bodega de Phelipe Antonio Zarzana Spínola, antecesora de nuestra Compañía, que en 1729 había iniciado su actividad exportadora.
Hoy con el paso de los años, “Ximenez-Spínola” ha renunciado a comercializar los vinos procedentes de otras tipologías de uva, para especializarse exclusivamente en ediciones limitadas de la variedad Pedro Ximenez, que envejecemos siguiendo procesos de selección.

 

La Tierra.

 

La región vitivinícola más importante del Sur de España, se conforma en un fértil triángulo creado entre los municipios de Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda y el Puerto de Santa María. Según Estrabón (geógrafo griego del siglo I a.C.), las vides que ya en su época se cultivaban en Jerez, habían sido importadas por los fenicios casi mil años antes.
Esta histórica región productiva, que se extiende por una zona de tierras calizas próximas a la desembocadura del río Guadalquivir, estuvo originariamente inundada por lagunas y marismas de agua salada que se conocían conjuntamente con el nombre de “Lago Ligustino”, una vez desecadas estas tierras, los sedimentos y fósiles que allí se fueron depositando durante millones de años, las convirtieron en una de las mejores zonas vitivinícolas del Mundo. Las características en promedio de nuestra zona de producción son las siguientes:
• Latitud y altitud: 36,45º / 30
• Temperatura media en julio: 25,5 ºC
• Lluvias anuales: 477 mm
• Lluvias en el mes de la vendimia: Rara vez más de 3mm
• Tipos de suelo según zonas: Gredoso, arcilloso y arenas calizas.
• Principal amenaza para las vides: Sequía.
• Uvas en la D.O.: Palomino, Pedro Ximénez y Moscatel.

El Marco de Jerez ofrece al mismo tiempo la dualidad cualitativa de su climatología, que no solamente resulta benigna para el cultivo de la vid, sino también para la crianza de vinos, vinagres y brandy. Las brisas frescas de las costas cercanas y las templadas temperaturas a lo largo del año, convierten a esta región vitivinícola en una de las más envidiadas del Mundo tanto desde el punto de vista del cultivo, como desde el de la elaboración.

 

El Sol.

 

La aportación de los rayor solares, importante para el cultivo de cualquier variedad de uva, se hace imprescindible para obtener la concentración de azúcares naturales, que caracteriza a los vinos de nuestra casa. Por medio de nuestro peculiar método de elaboración deshidratamos y concentramos la fructosa de la totalidad de nuestra producción, lo que convierte al Ximénez-Spinola es un auténtico monovarietal de P.X. pasificado al 100%.
Nuestro método -a la vieja usanza-, ha dejado de ser habitual en la elaboración de vinos dulces, ya que al pasificar obtenemos solamente 300 litros de mosto por cada tonelada de uva. En realidad, los costos de la mano de obra durante la vendimia y pasificación, sumados a las pérdidas por deshidratación, que son precisas para la obtención de fructosa natural, son tan elevados, que actualmente se acepta el Pedro Ximenez con una pasificación parcial o incluso inexistente. Nosotros, en cambio, asumimos en su totalidad este costoso proceso, gracias al cual llevamos años consiguiendo un vino cuyas características organolépticas provienen exclusivamente de la concentración de azúcares naturales y materia orgánica de la propia uva.
Las pérdidas por exposición al Sol, vienen determinadas por la deshidratación de nuestra uva ya cortada, durante casi dos semanas después de ser vendimiada. Y aunque en otras zonas se pasifica en menos tiempo, nosotros, debido a la humedad de nuestro suelo, precisamos de entre 12 y 15 días para que la uva concentre sus azúcares mediante la evaporación del agua que contiene cada fruto. Para ello es necesario cortar y pasificar controlando diariamente el ‘grado baumè’ de la cosecha, lo cual no es fácil, ya que hay veces que la pasificación se inicia en la misma cepa y es preciso cortar rápidamente los racimos, para poder llevar un control más detallado. El resultado es que al prensar la uva pasificada, se obtiene un mosto muy rico en azúcares naturales, y con las propiedades suficientes para elaborar nuestro vino, sin tener que adicionar sustancia alguna que altere su equilibrio natural.

 

El Roble.

La tradición tonelera de Jerez se remonta a 1483, cuando ante la demanda de vinos de nuestra ciudad, el Cabildo Municipal se vio obligado a promulgar las Ordenanzas del Gremio de la Pasa y la Vendimia de Jerez las cuales establecían las condiciones de elaboración y capacidad de las barricas que habrían de contener los vinos de la zona. Desde entonces una interminable lista de toneleros y arrumbadores han dejado su huella en la elaboración de los vinos de nuestra zona y en especial de nuestra bodega, ayudándonos a seleccionar barricas viejas y sin apenas astringencia, para incorporarlas a nuestras criaderas y solera sin alterar el equilibrio de factores que caracteriza a nuestro vino.
En nuestro caso, la crianza no se produce por maceración de madera, sino por oxidación del vino a través de los poros del roble. En consecuencia, las barricas cuanto más viejas sean, mejor. Para ello es preciso que cada barrica haya protagonizado varias vendimias de fermentación tumultuosa, así como varias fases de crianza con vinos menos delicados, buscando el agotamiento de los ‘taninos’ de sus duelas, antes de alcanzar el grado de desgaste que les permite convertirse en una de las 234 barricas numeradas de nuestra bodega.
Evitamos en lo posible que la madera desequilibre la armonía de nuestro vino, ya que el exceso de astringencia en los vinos dulces soleados, provoca una excesiva concentración y pesadez, que apaga los recuerdos de pasas e impide identificar el origen natural de los mostos. Por todo ello, si bien la totalidad de las barricas de nuestra casa son de roble americano, no es la aportación a nuestro vino de sus cualidades sensoriales, el objetivo que perseguimos, sino la oxidación por medio de sus poros del caldo que cada una contiene. Gracias a esta aportación constante y ponderada de oxígeno, se favorece la concentración de aromas y la regeneración continua de las características organolépticas del Ximénez-Spínola.

 

Bodega.

 

“Ximénez-Spínola” continúa siendo una Compañía independiente y de carácter familiar que no tiene vocación de crecer en volúmenes sino en calidad y prestigio. Por ello, mediante acuerdo unánime del Consejo de Familia, toda nuestra producción está limitada y numerada, lo que convierte a cada botella en una pieza única, al tiempo que garantiza la calidad y vejez de nuestros productos. Nuestra pequeña estructura se dinamiza en función de estos dos órganos:
-Consejo de Familia: Compuesto por los propietarios, aunque no todos están involucrados plenamente en el trabajo diario de la Compañía.
-Comité de Cata y Selección: Funciona con total independencia del Consejo de familia. Es un grupo de catadores y sumillers vinculados a nuestra casa y dirigidos por dirigidos nuestro enólogo.
Como consecuencia de nuestras reducidas existencias, nuestras ventas anuales de Pedro Ximenez no pueden sobrepasar las 12.000 botellas, si bien, es posible que la cantidad que finalmente llega al mercado sea inferior, ya que la proporción entre las botellas y los litros de vino que consiguen pasar el filtro de selección, no siempre alcanza esa cifra exacta. Del mismo modo elegimos nuestras prioridades de comercialización, ya que con una producción tan reducida, resulta muy difícil hacer llegar cantidades significativas de nuestro producto a todos los mercados en los que nos gustaría estar presentes.
Nos gusta nuestra condición de pequeña bodega que sigue asumiendo las decisiones importantes a través del Consejo de Familia o del Comité de Cata y Selección. En cualquier caso, y a pesar de no querer producir grandes volúmenes, estamos muy orgullosos de satisfacer a nuestros clientes y de continuar en el oficio de nuestros mayores tal y como ellos lo harían si se encontrasen hoy en nuestro lugar.

Información adicional

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Peso 0,6 kg
Reference