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OCHOA MIL GRACIAS 2012 75cl

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Ochoa Mil Gracias.

 

Conjunción de 3 generaciones, lasSERIES 8A son un  homenaje a toda una familia elaboradora de vinos. El emblema de mi abuelo era el símbolo 8A, mi padre me enseñó a apreciar la variedad y yo he elaborado este vino con las técnicas más innovadoras. El resultado es un vino diferente, nuevo y elegante que combina a la perfección la tradición y la modernidad.  

 

Este vino sorprende por su color, profundo y violeta. En nariz aparece el carácter reductivo de la variedad Graciano, necesita respirar y airearse por lo que decantarlo siempre es una buena opción. Conforme el vino empieza a respirar, aparecen notas minerales, frutos negros muy maduros y pimienta blanca. Vino muy complejo. En boca es una explosión de aromas, conjugados con unos taninos suaves y agradables que invitan a beber por segunda vez.

Adriana Ochoa, enologa de la sexta generacion de la familia Ochoa apuesta por este vino 100%  Graciano, una uva ultilizada para complementar otras variedades de uva por sus grandes virtudes. Adriana decide elaborar este vino en el año 2006 por primera vez deseando mostrar al consumidor las virtudes de este vino. 

 

Por ello, acompaña en la etiqueta la mitica frase del abuelo Adriano Ochoa: "el graciano, ni para el perro ni para el amo. Ni lo tires, ni lo des, que para el vino, bueno es." 

 

Lo más importante de este vino es vendimiar la uva en el punto óptimo de madurez. Suele ser una de las últimas, junto con el Cabernet Sauvignon, en ser vendimiadas. Una vez en bodega, hacemos una maceración en frío durante unos días, en 2006 fueron 4 días a 4ºC. Fermentación a temperatura controlada y maloláctica en barrica de 2 años, francesa y americana, un tiempo total de crianza en barrica de 9 meses. Grado: 13.5% vol.

 

La tradición familiar de Bodegas Ochoa se basa actualmente en el matrimonio formado por Javier Ochoa y Mariví Alemán, a quiénes se ha unido su hija Adriana, enóloga y responsable de elaboración y de control de calidad. Recientemente, su hija Beatriz se ha integrado en la bodega como responsable de marketing y ventas. 

Javier Ochoa Martínez, actual director de Bodegas de Ochoa, se hizo cargo del negocio familiar que había relanzado y asentado su padre Adriano. Después de estudiar enología, se integra en la bodega orientándola exclusivamente hacia el vino embotellado, potenciando la modernización de las técnicas de elaboración. Además, construye una nueva nave en las fueras de Olite, que con el tiempo se convertiría en la actual ubicación de Bodegas Ochoa. 

En el año 1980 fue contratado por el Gobierno de Navarra para impulsar el vino de la Comunidad Foral y se convirtió en el responsable de enología de la Estación de Viticultura y Enología de Navarra, EVENA. Javier Ochoa trabajó en este proyecto hasta el año 1992. 

En 1992 decide volver a su bodega regentada por su mujer Mariví Alemán. En ese momento la bodega toma un nuevo impulso sacando los primeros vinos varietales al mercado y ampliando su actividad. A partir de 1994 comenzó a realizar trabajos de I + D  actividad que se mantiene hasta la actualidad y que constituye uno de los signos de identidad de Ochoa. 

La tradición familiar de Bodegas Ochoa sigue a través de Adriana Ochoa Alemán, enóloga y responsable de elaboración y seguimiento de vinos; del control de calidad en bodega y viñedo; y de los proyectos de I+D. Adriana ha realizado sus estudios superiores en Francia, donde obtuvo el BTS (Brevet Technicien Superieur) de Viticultura y Enología (Bordeaux-Blanquefort); y el DNO (Diploma Nacional de Enología) en la Universidad de Toulouse (ENSAT, INP). Su proyecto fin de carrera se basó en la crianza sobre lías de los vinos blancos y tintos. 

Beatriz Ochoa, quien recientemente se ha decidido a volver a la bodega para encargarse del departamento de marketing, ha estudiado Administración y Dirección de Empresas (bilingüe inglés-castellano) en la Universidad de Navarra. Ahora vuelve a Bodegas Ochoa después de varios años en el extranjero. 

El futuro de Bodegas Ochoa está asegurado, ya que Adriana Ochoa, junto a su hermana Beatriz, está impulsando la nueva gama de vinos 8a, un paso más en la línea de innovación que seguimos para satisfacer a todos los paladares.


Viñedos

En Bodegas Ochoa estamos convencidos de que la calidad de un gran vino nace en la viña. Fieles a esta filosofía de trabajo, elaboramos nuestros vinos únicamente con uvas procedentes de nuestras propias cepas, plantadas, podadas y vendimiadas por nosotros. Creemos firmemente que ésta es la mejor manera de asegurar la calidad de nuestros vinos. 

Contamos con 143 hectáreas de viñedo propio. Nuestras cepas más antiguas se ubican en la Finca Montijo junto a nuestra actual bodega de Olite, aunque la mayor parte de nuestras viñas crecen en la Finca El Bosque del enclave natural de Traibuenas. Nuestros viñedos proceden de las antiguas cepas de nuestros antepasados, por lo que hemos seleccionado las mejores cepas para multiplicar su material vegetal. El marco de plantación es de 3x1 metros, y se plantan con orientación sur para que la superficie foliar expuesta al sol sea la adecuada. 

Años de trabajo, investigación y experimentación nos han demostrado que para elaborar un gran vino es muy importante realizar una viticultura cuidada y obtener un bajo rendimiento en el viñedo. La sanidad y la ecología son también fundamentales: estamos realizando una viticultura integral, tratando la tierra como lo hacían nuestros abuelos, pero utilizando la tecnología más avanzada. 

El vino proviene de la tierra, por lo que en Bodegas Ochoa respetamos al máximo el viñedo y el medio ambiente a través de la agricultura integral. Es preciso no romper el equilibrio natural, pero siempre aprovechando las nuevas tecnologías y apostando decididamente por nuevos proyectos de investigación, desarrollo e innovación que nos permiten mejorar la calidad de nuestros productos.
 
Vendimia.
 
Durante todo el año controlamos minuciosamente nuestras cepas, tanto a través de las tecnologías más avanzadas, como con visitas constantes a nuestros viñedos. 

Esta dedicación constante y personalizada nos permite determinar el momento exacto de la vendimia, distinto para cada variedad en función de su grado óptimo de madurez. En agosto recogemos en verde las uvas agraces para elaborar nuestro condimento de cocina ‘Agraz-Verjus’. En las primeras semanas de septiembre llega a bodega el Moscatel de grano menudo, y días más tarde recogemos el Merlot, el Tempranillo, la Chardonnay y la Viura. Garnacha, Graciano y Cabernet-Sauvignon serán las últimas uvas vendimiadas. Anualmente recogemos menos de 1 millón de kilos de uva y cada uva se trata con extremada delicadeza. 

El laboreo se realiza de forma tradicional con instrumentos modernos. Casi todos los procesos están mecanizados. Toda nuestra viticultura está enfocada a conseguir uvas de la mayor calidad con un rendimiento bajo y controlado. 

La vendimia es la fiesta del vino, ya que supone la culminación de las labores realizadas en el campo. Estos trabajos comienzan en los primeros meses de cada año, cuando se realiza la poda. Se trata de cortar los sarmientos de la pasada vendimia para formar la cepa que el año siguiente nos dará el fruto. Realizamos una poda corta (Cordón doble), para reducir rendimientos y aumentar la concentración en la futura cosecha. 

Tras el letargo vegetativo invernal, la viña resurge con nuevos brotes en el mes de abril, con la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas. El mes de mayo es el de inicio de la floración. En los meses de junio y julio se lleva a cabo la poda en verde con el objetivo de favorecer la calidad del producto.

Este trabajo en el campo tiene su continuación en el laboratorio de nuestra bodega, donde las nuevas tecnologías y nuestra experiencia se juntan para buscar el máximo grado de excelencia en nuestros productos.

Elaboración.


El año 1992 supuso un punto de inflexión en la historia de Bodegas Ochoa, ya que se iniciaron las reformas de la nave de elaboración, asentada desde finales de la década de los años 1980 en las afueras de Olite (donde actualmente nos puedes encontrar), con el objetivo de modernizar las instalaciones productivas de la bodega. 

Actualmente, disponemos de distintas naves anexas donde se encuentran los equipos de transformación, almacenamiento, crianza y embotellado del vino y en donde se procesan alrededor de 1.000.000 de kilos anuales de uva que permiten producir unas 600.000 botellas al año. El proceso se encuentra totalmente automatizado, aderezado con el toque personal de las 14 personas que ponen la imprescindible humanidad a nuestros vinos. 

El momento de vendimia es diferente para cada viña en función del nivel óptimo de madurez de cada variedad. Nuestros depósitos de acero inoxidable, de diferentes capacidades, nos permiten elaborar vinos por parcelas, facilitando el control sobre cada vino. Las fermentaciones se realizan a temperatura controlada, con largas maceraciones y remontados frecuentes para extraer todo el color, aromas y sabores de nuestras uvas. 

Cada variedad envejece en un tipo específico de barrica de roble de 225 litros y tostado medio. El Tempranillo y Cabernet-Sauvignon en barrica de roble americano y el Merlot en barrica de roble francés. Permanecen durante un mínimo de un año en proceso de crianza. La cata y el control diario determinarán su tiempo total. 

Nuestra bodega mantiene los más estrictos estándares de trazabilidad, ya que realizamos un riguroso control de las partidas de vino, que se inicia en el viñedo y sigue en el momento de entrada de uva en bodega; continúa con su elaboración, crianza y envejecimiento, y finaliza en la fase de embotellado, almacenaje y entrega al canal de distribución. El sistema conserva todas las analíticas de cada partida tanto físico-químicas, como organolépticas, permitiendo conocer así la evolución del vino a lo largo de todo el proceso. Paralelamente se desarrolla el control de todos los elementos que van a permitir el envasado y comercialización del vino, controlando los requisitos de calidad establecidos para cada uno de ellos y realizando una gestión y evaluación de proveedores. 

La elaboración del vino está compuesta por pequeñas historias, por lo que es imprescindible cuidar hasta el más mínimo detalle.

En la elaboración tradicional de los vinos tintos a las uvas se les quita el raspón o parte leñosa, siendo estrujado el resto y pasando posteriormente a depósito de fermentación. En este depósito se deja un 20% de su capacidad sin llenar, ya que cuando fermente la pasta aumentará su volumen y ocupará parte de este espacio vacío. 

El interior de las uvas tintas no tiene color (con la excepción de la variedad Alicante Bouchet), por lo que necesitamos las pieles de las uvas u hollejos para obtener el color y los aromas característicos de los vinos tintos. El contacto del mosto con las pieles se llama maceración y se consigue gracias a los remontados frecuentes que hacemos antes, durante y después de la fermentación. 

Durante la fermentación, y por acción de la levadura, los azúcares se desdoblan en alcohol y anhídrido carbónico. Al mismo tiempo, el gas carbónico desprendido empuja hacia arriba los hollejos y se forma una barrera superior denominada sombrero. 

Cuando el enólogo lo considera oportuno y siempre en función del vino que vamos a elaborar (joven, crianza, reserva…), el vino que fluye por la parte inferior del depósito se trasiega a otro depósito. Esta operación se llama descube. Tras el descube, el sombrero contiene aún mosto-vino. Estos orujos son prensados y se obtiene un vino de prensa con más color, tanino y más astringente. Los orujos obtenidos tras el prensado son transportados a la alcoholera. 

En este segundo depósito es donde realizará la segunda fermentación, la fermentación maloláctica que dura entre 7 y 15 días en función de la temperatura. Esta segunda fermentación se hace con bacterias autóctonas y transforma el ácido málico, contenido naturalmente en el vino, en ácido láctico más suave y agradable. 

El vino terminado pasará después de esta segunda fermentación a barricas o a depósito, dependiendo del destino final del vino. Crianzas y reservas pasarán a barrica y los vinos jóvenes se quedarán en depósito. Cada vez es más habitual en Bodegas Ochoa realizar esta segunda fermentación en barrica, consiguiendo así una mayor integración de la madera con el vino, y unos tintos más agradables y elegantes para beber.

Crianza

El envejecimiento de los vinos es una práctica relativamente reciente, ya que data de los últimos años del siglo XVIII. El sistema de envejecimiento en barrica se conoció como consecuencia de observar las mejoras que se producían en los vinos cuando se introducían para su transporte en barricas de diferentes clases de madera. 

No todos los vinos sirven para la crianza; en ello influye todo el proceso productivo: selección de las viñas, poda, suelos y elaboración intervienen en el resultado final. De hecho, la climatología, la orientación de las laderas sobre las que se asienta el viñedo y la composición del suelo proporcionan a los vinos una mayor calidad. 

La duración de la crianza en barrica de roble está marcada por la propia evolución del vino. La crianza provoca una evolución en los vinos que se concreta en modificaciones de color (del morado de los vinos jóvenes hacia el rojo picota/teja), aroma (bouquet) y sabor (suavidad, nobleza, equilibrio y redondez). Tras la crianza en barrica los vinos son sometidos a una segunda crianza en las mismas botellas que llegarán al consumidor. Se busca que el vino repose, se redondee y muestre su complejidad. 

En Bodegas Ochoa creemos que el vino tinto y la barrica hacen un dúo perfecto. Es por esto que nuestra mayor producción de vinos pasa por barrica, con el objetivo de ser vinos “roble” (menos de 6 meses de barrica), Crianza (mas de 9 meses), Reserva (más de 12 meses) o Gran Reseva (más de 18 meses).

Después de mucha investigación, hemos llegado a la conclusión de que nuestro Tempranillo envejece mejor en barricas de roble americano fino, y que Merlot, Cabernet-Sauvignon y Graciano prefieren la barrica francesa. Por tanto, nuestro parquet de barricas consta de un 70% de barrica americana y un 30% de barrica francesa, pudiendo variar este porcentaje en función de la añada y los objetivos a conseguir. 

También estamos experimentando con roble del Este, Rumania y Hungría, con resultados fantásticos.



  • Añada 2012
  • Reference SB18212705B2